Como parte del proceso de actualización del Plan Estratégico Vitivinícola conducido por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), desde julio de este año se están realizando los Talleres de Construcción Participativa en los distintos oasis productivos del país.

El objetivo de los Talleres es potenciar la participación de los diferentes actores que integran el aglomerado vitivinícola nacional, poniendo énfasis en una visión federal. Así los referentes analizan percepciones sobre procesos disruptivos –en temas como competitividad, sostenibilidad ambiental, innovación, enoturismo, trabajo, educación, institucional, mercado interno y mercado externo– que podrían afectar a la vitivinicultura argentina en el mediano plazo a nivel global, pero también como parte del análisis, identifican fortalezas y debilidades regionales para hacer frente a esos procesos disruptivos. En la última parte de los Talleres de Construcción Participativa los asistentes discuten qué objetivos estratégicos y estrategias deberían ser considerados en la actualización del plan estratégico.

Alrededor de 850 asistentes participaron, hasta el momento, de los encuentros que se realizaron en los oasis norte, centro, Valle de Uco y sur de Mendoza, San Juan y Patagonia. Entre los actores participantes los Talleres contaron con: bodegueros, productores, enólogos, técnicos, miembros de cooperativas, profesionales, referentes institucionales de organismos técnicos, científicos, académicos, gubernamentales locales, provinciales y nacionales, representantes de entidades gremiales y empresarias, entre otros. En este sentido hay que poner especial énfasis en el acompañamiento de los gobiernos municipales y provinciales, participando. Dentro del cronograma aún restan Talleres a realizar durante septiembre, en el norte del país y en el oasis este de Mendoza.

Con este proceso –que incluye los Talleres– la Corporación Vitivinícola Argentina se propone hacer un puente desde el diagnóstico de la cadena de valor realizado en los últimos años, a la actualización de las metas y objetivos del Plan Estratégico Vitivinícola, con una visión prospectiva y con foco en la innovación y la sostenibilidad social y ambiental, con la premisa de la información, el debate, el consenso y la convergencia entre el pensamiento y la acción. En un contexto complejo signado por el cortoplacismo, una vez más la cadena de valor vitivinícola propone, a contracorriente, construir el futuro.

Con información, con los actores del sector discutiendo y consensuando cuáles pueden ser las tendencias y variables críticas del contexto en el que nuestros productos llegarán a los consumidores y de la propia evolución de la cadena, considerando así como dimensiones el mercado interno, mercado externo, aspectos sociales (trabajo- empleo, educación-formación, asociativismo), ambientales e institucionales, además del enoturismo, la investigación, desarrollo e innovación, la competitividad y la distribución del ingreso en la cadena.